DISLEXIA Y TDAH

Dr. Joaquín Díaz Atienza

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Uno de los aspectos clínicos que más preocupan a los padres de niños/as con TDAH son los problemas relacionados con el aprendizaje. También es habitual que se pongan directamente en relación la etiqueta diagnóstica del TDAH con cualquier otra dificultad y, especialmente, con las relacionadas con rendimiento académico. Sin embargo, la situación es lo suficientemente compleja como para realizar una pequeña reflexión sobre lo que nos dicen las investigaciones al respecto. No todo lo que brilla es oro y, en nuestro caso, no todas las dificultades escolares son TDAH.

¿Suele ser frecuente la presencia simultánea de la Dislexia y el TDAH?

Efectivamente. Un gran número de investigaciones han puesto en evidencia que existe alrededor de un 25 – 40% de pacientes diagnosticados inicialmente de TDAH que presentan simultáneamente (comorbilidad) una dislexia (trastorno de la lectoescritura. Y, lo más importante, que la dislexia explicaría mejor el fracaso académico que el propio TDAH. Por otra parte, esta variabilidad porcentual tan importante está relacionada con los instrumentos de diagóstico, así como con el hecho de que tengamos presente, o no, durante el diagnóstico del TDAH la posiblidad de que exista esta comorbilidad como explicación complementaria de fracaso académico.

Por tanto, ¿qué se recomienda, tanto al clínico, como a los profesores?

Debido a la presión mediática, hemos pasado de “no creer” en el TDAH a verlo ante cualquier circunstancia. Este fenómeno social tiene una explicación bastante sencilla: las personas llevamos muy mal la incertidumbre; preferimos asumir una verdad a medias como si fuera una verdad total, que no conocer con precisión lo que le sucede a nuestro hijo/a. De pronto, “encontramos explicación, además médica, y por tanto científica, para cualquier cosa que no vaya según lo previsto o deseado”. Como se comprende fácilmente, con esta actitud podemos perjudicar más que ayudar. Si el diagnóstico no es correcto, difícilmente acertaremos con el mejor tratamiento.

Es curioso como funciona el “paternalismo médico”, hoy extensible a cualquier profesional de la salud. Los padres damos por hecho de que si el médico lo dice, si el psicólogo lo dice, será cierto. Sin embargo, en el tema que estamos abordando, nada más alejado de la verdad. Hay profesionales que nuncan han estudiado, y menos aún han tenido experiencia, en psicopatología infanto-juvenil y, sin embargo, ejercen como si realmente la hubieran tenido. De otra parte, en la medida de que no disponemos de indicadores biológicos para confirmar el diagnóstico, todo queda bajo el criterio del médico, de su especialización, de su subjetividad e intereses.

En definitiva, ante la sospecha de un TDAH con fracaso escolar, se recomienda lo siguiente:

“No todos los niños con TDAH presentan fracaso escolar”

Evaluar la idoneidad escolar, determinar su perfil neurocognitivo, tener siempre presente la posibilidad de que exista algún trastorno específico del aprendizaje escolar (ej. lenguaje, cálculo, lecto-escritura (dislexia),etc.., y, por supuesto, la valoración más objetiva posible de la gravedad (interferencia) del défcit de atención, de la impulsividad y de la FUNCIONES EJECUTIVAS.

Por supuesto, la dislexia no es simplemente la existencia de una escritura en espejo. No está de más recordar que existe un componente visual y otro fonológico, igual que existe una velocidad lectora, errores de lectura y comprensión lectora, así como errores en la escritura que pueden ir desde una disortografía evidente, a una amplia variedad de errores.

¿Conocemos la etiología de la dislexia?

“No todos los fracasos escolares son TDAH”

Totalmente, no. Se habla de anomalías estructurales cerebrales (asimetría del planum temporale), problemas con la migración neuronal, accidentes obstétrico-perinatales, genéticas etc.. Pero también, se ha expeculado con una posible etiopatogenia común para el TDAH y la dislexia, que la alteración nuclear sería el TDAH y los problemas del aprendizaje un síntoma más y, lo contrario, lo primario sería la dificultad en el aprendizaje y lo secundario la hiperactividad. Aunque estas hipótesis etiopatogénicas sean tan dispares, realmente siguen vigentes según el paradigma que contemplemos.

Se suele hacer referencia al “Colorado Learning Disabilities Research Center”  y su estudio sobre las implicaciones genéticas en la dislexia, así como la comorbilidad en una muestra de 394 pares de gemelos. Algunas de las conclusiones de este estudio fueron:

  • Los niños con dislexia presentaron una comorbilidad psiquiátrica general mayor que los que no la presentaban. Entre los trastornos externalizantes se encontraron los trastornosde conducta, el trastorno oposicionsista desafiante y la agresividad. Entre los internalizantes, la ansiedad y depresión.
  • La relación entre dislexia y trastornos de conducta se presentó fundamentalmente cuando se asociaba comórbidamente con el TDAH.
  • Los síntomas de ansiedad y/o depresión se presentaban indistintamente de si existía o no el TDAH.
  • Entre los varones se encontró una mayor prevalencia de dislexia y trastornos externalizantes. En las mujeres, dislexia y trastornos de ansiedad/depresión.
  • Otro aspecto interesante fue el hecho de que, cuando uno de los gemelos presentaba dislexia y trastorno de conducta y el otro no presentaba dislexia, sí se daba en ambos el trastorno de conducta. Esto hablaría a favor, al menos como hipótesis, de un sustrato genético común para el trastorno de  conducta. ya que esto no sucedia para la comorbilidad ansiedad/depresión.

 En cuanto a los resultados en genética molecular, se han encontrado alteraciones en el locus  de los cromosomas 14, 16p y 17q y la comorbilidad dislexia – TDAH, así como con el polimorfismo  ADRA2A que codifica los receptores adrenérgicos.

EN CONCLUSIÓN:

  • En determinados casos, las dificultades en el aprendizaje y en lecto – escritura pueden explicarse por los déficits atencionales, tanto por mecanismos específicos, como por mecanismos indirectos (desmotivación y conductas de evitación)..
  • La asociación TDAH – Dislexia es muy frecuente y puede darse en las dos direcciones. Por ello, es imperativo, ante un alumno con dislexia, pensar en un TDA, así como ante un alumno con TDAH pensar en un posible trastorno de la lectoescritura.
  • En muy importante tener presente estas circunstancias como única posibilidad de implementar los tratamientos pertinentes..
  • Finalmente, los tratamientos farmacológicos para el TDAH, si bien actúan sobre los mecanismos atencionales e hiperactividad, no presentan una acción terapéutica directa sobre los déficits neuropsicológicos ligados a la dislexia.
Fuente: INSERM. Dyslexie, Dysorthographie, Dyscalculie. Bilan des donnés
scientifiques.Paris.

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ACERCA DE JOAQUIN DIAZ ATIENZA

Licenciado en Medicina y Cirugía y Doctor en Neurociencias por la U. de Granada
Psiquiatra por la U. Pierre et Marie Curie – Paris;
Psiquiatra Infanto-juvenil por la U. Pierre et Marie Curie – Paris;
Master en Bioética; Master en Psicobiología y Neurociencia Cognitiva; Psicoterapeuta

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