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SISTEMA PREVENTIVO DE DON BOSCO

MODELO  EDUCATIVO  DE  DON BOSCO

Joaquín Díaz Atienza

Juan Melchor Bosco Occhiena, universalmente conocido como Don Bosco, nació en Becchi (Italia ) el 16 de agosto de 1815 dedicando toda su vida a la educación de la juventud más necesitada de su época.

Su modelo educativo se sostiene en dos pilares fundamentales: El Sistema Preventivo y el Asistente -Educador. Es un modelo que pretende liberar al joven haciéndolo responsable de sus actos en un proyecto personal de compromiso social y consigo mismo.

Como es lógico, su espiritualidad es cristiana, aunque su modelo educativo es absolutamente apto para aplicarse en cualquier proyecto educativo que crea en las posibilidades de crecimiento personal del ser humano, así como en su transcendentalidad a través de la construcción de la historia.

Por ello, participamos sin prejuicios de lo fundamental de su Sistema Preventivo, ya que lo considero una herramienta apropiada de liberación  y emancipación de nuestros niños y jóvenes.

A continuación expongo brevemente su Sistema Preventivo. He introducido algunos matices y pequeños cambios con la finalidad de abrirlo al contexto multicultural y plural en el que hoy se desenvuelve nuestra sociedad.

  1. Sistema Preventivo de Don Bosco (SP)

Las diferentes actualizaciones que ha experimentado el originario Programa Preventivo de Don Bosco (SP) han contribuido a que se nos presente hoy como una de las mejores herramientas para la educación en valores de los niños y jóvenes en nuestra sociedad actual, una sociedad multirracial, plurirreligiosa y multicultural. Esta nueva sociedad en la que nos desenvolvemos necesita de tolerancia, aceptación de la diversidad como el mejor camino para  favorecer la convivencia.

Decía Don Bosco que la educación es el “gran arte de formar al hombre y ofrecerle puntos de referencia válidos a los cuales anclar su existencia”: esos pilares son los ejes sobre los que se sostiene el SP:

  • Generar un ambiente que facilite el encuentro, la comprensión y el diálogo a través de una atención empática con cada niño y joven en particular.
  • Generar un ambiente de libertad, participación y de relaciones entre los niños y jóvenes basadas en la amistad.
  • El SP es moderno, abierto, tolerante y basado en el optimismo humanista.

Pero ¿Qué es el SP?

El SP se articula sobre dos ejes con una finalidad preventiva:

  • Como metodología educativa y/o reeducativa. Pretende, no solo evitar las experiencias de riesgo, sino también estimular los procesos de maduración emocional y cognitiva para generar factores individuales de resiliencia.
  • Cómo método de educación para la vida y la espiritualidad. Se trata de la integración entre Razón, Espiritualidad y Amor.

En nuestro caso concreto actuamos sobre dos escalones preventivos: la prevención primaria y secundaria.

  • En cuanto a la prevención primaria[1], porque educamos pensando en que nuestros chicos adquieran las habilidades de protección frente al riesgo, así como el autodescubrimiento y desarrollo de los aspectos de resiliencia de cada uno.

Históricamente nos hemos volcado en detectar los factores de riesgo que presenta cualquier situación o individuo para actuar sobre ellos y prevenir determinados acontecimientos negativos, o bien, generando los denominados factores de protección. Sin embargo, esta visión en negativo del ser humano ha dado lugar a otra que contempla en el sujeto los instrumentos propios para afrontar con éxito los múltiples contratiempos a los que no enfrenta la vida: son los factores de resiliencia que debemos descubrir en cada uno de nosotros.

Con nuestras actividades pretendemos que las familias, los niños y jóvenes descubran sus fortalezas y debilidades para facilitar su crecimiento como padres, como hijos, en definitiva, como ciudadanos

  • También actuamos en prevención secundaria[2] en la medida que algunos de nuestros niños y jóvenes, así como familias, presentan características que los hacen especialmente vulnerables. Es importante resaltar este aspecto en el sentido de que cualquier familia que se acerca con sus hijos a JSM, debe conocer y aceptar que JSM lo componen familias de muy diversa procedencia y condición socioeconómica. Esto debe ser así como estamos abiertos a la diversidad y porque partimos de la creencia en los valores del humanismo más radical.

A las familias en una situación de necesidad especial se les proporcionará todos los instrumentos a nuestro alcance para que pueda descubrir su propios elementos de  resiliencia. En este proceso de prevención secundaria debemos participar todos sin en un auténtico proceso de ayuda mutua.

¿Qué se entiende por Razón, Espiritualidad y Amor?

  • RAZÓN.

Se refiere al hecho de que con nuestra intervención educativa pretendemos dotar a nuestros chicos y chicas de los recursos metacognitivos necesarios para que sean capaces de aprender a aprender. En definitiva para que adquieran las habilidades a través de la reflexión personal sobre los esquemas de interpretación arraigados en su personalidad y que sean capaces de liberarse de las influencias negativas de los medios de comunicación, de los usos y costumbres culturales que los condicionen negativamente en la toma de decisiones. Razón para liberarse de las influencias interesadas de determinadas estructuras sociales y económicas que los manipulen.

En este sentido proponemos:

  • Actitud crítica basada en el conocimiento.
  • Desarrollo de la motivación.
  • La libertad como resultado de la reflexión y la crítica.
  • Desarrollo de la inteligencia emocional y social y no solo eficientista y utilitarista.
  • ESPIRITUALIDAD.

La espiritualidad de Don Bosco está sustentada en el encuentro personal con Cristo.

Forma parte de nuestro ideario orientar y apoyar a cada uno de sus miembros en las diversas opciones religiosas que puedan presentarse. Es decir, apoyaremos educativamente a todos los chicos y chicas que deseen profundizar en su fe particular sin distinción de credos y dependiendo de nuestras posibilidades.

De otra parte es importante resaltar que creemos en la dimensión espiritual de la persona y, como tal, forma parte de nuestro proyecto educativo. Es una educación espiritual basada en la tolerancia y la libertad.

  • AMOR.

Algunas frases de Don Bosco:

“Aquí con vosotros estoy bien: precisamente mi vida es estar con vosotros” “Que los jóvenes no solo sean amados, sino que sepan que son amados”.

“Yo por vosotros estudio, por vosotros trabajo, por vosotros vivo, y por vosotros estoy dispuesto incluso a dar la vida”.

Sin embargo, la palabra amor hoy está en desuso, incluso desprestigiada y sospechosa de debilidad. Para muchos, esta palabra queda excluida de cualquier proyecto educativo, a pesar de que la experiencia nos dice hasta dónde el amor – amabilidad es esencial para que determinados chicos despeguen en su proceso de aprendizaje. Necesitamos sentirnos queridos. Hoy como siempre sigue siendo válido como instrumento pedagógico. La amabilidad, la cordialidad y el afecto auténtico y transparente son la mejor garantía para la superación de las dificultades.

Nos referimos a un amor en la acogida de la persona, en la ayuda que ofrecemos, un acompañamiento empático como camino para facilitar el desarrollo de competencias.

  1. Sistema Preventivo y resiliencia.

La resiliencia es fundamental en nuestra actividad por la implicación que tiene en un proyecto de educación que pretendemos integral. La definición de resiliencia más utilizada es:

“Resiliencia es la facultad humana que permite a los individuos, a pesar de atravesar situaciones de vida adversas y estresantes, salir no solamente a salvo, sino aún transformados positivamente por la experiencia”.

La resiliencia no es exclusiva de las personas, sino también de los grupos, estableciéndose interrelación entre ambos. El grupo puede favorecer la resiliencia de sus miembros en la medida que él también sea resiliente.

  • Resiliencia y educación.

Hasta las investigaciones de Werner en 1992 se daba más importancia a los factores de vulnerabilidad que a los de resiliencia o de protección. En definitiva, y por extensión, más a la fragilidad genética que a las posibilidades o dificultades para afrontar situaciones de riesgo.

Sin embargo, estas y otras investigaciones han puesto de manifiesto que la influencia más positiva es la relación cariñosa y estrecha con un adulto significativo, siendo los monitores uno de los elementos de resiliencia más importantes. De aquí la necesidad de una sólida formación.

Hoy, por el contrario, estamos más empeñados en detectar los riesgos (patología) que en buscar y potenciar las virtudes y destrezas de nuestros hijos. No se nace con la resiliencia, sino que se adquiere a través de los procesos sociales e intrapsíquicos originados por la vinculación, del apego secundario con los demás.

En este sentido, proponemos incrementar la resiliencia a través de:

  • El enriquecimiento de los vínculos prosociales.
  • Fijar normas y límites claros.
  • El aprendizaje para la vida a través de la cooperación, habilidad en la resolución de problemas, habilidades en la comunicación y toma de decisiones.
  • Dar afecto y apoyo.
  • Transmitir expectativas realistas.
  • La participación.

Las características de un muchacho resiliente viene determinadas en base a:

  • Su control emocional e impulsividad.
  • Su nivel de autoestima.
  • La utilización apropiada del sentido del humor.
  • Su nivel de autonomía.
  • Capacidad de empatía en su relación con los demás.
  • Sus competencias cognitivas.

Por tanto es a través de estas características sobre las que debemos ejercer nuestras actividades tendentes a implantar factores de protección en nuestros niños y jóvenes:

  • Facilitándoles que consigan un proyecto de vida.
  • Facilitando las habilidades de comunicación.
  • Proporcionándoles confianza y seguridad.
  • Favorecer reacciones afectivas de calidad y situaciones en donde puedan expresar sus sentimientos.
  • Incrementar la autoestima.
  • Facilitarle  espacios  y  situaciones  en  donde  puedan  aprender  a  adaptarse  a situaciones novedosas y
  • Aumentar su capacidad reflexiva.

[1] Entendemos por prevención primaria, la implementación de todas aquellas medidas que sean necesarias para evitar que se presente un determinado problema.

[2] Entendemos por prevención secundaria, la implementación de las medidas necesarias para que, una vez que se ha presentado un problema, la situación vuelva a la normalidad, no se presenten sus consecuencias negativas o, éstas, sean mínimas.

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ACERCA DE JOAQUIN DIAZ ATIENZA

Licenciado en Medicina y Cirugía y Doctor en Neurociencias por la U. de Granada Psiquiatra por la U. Pierre et Marie Curie - Paris; Psiquiatra Infanto-juvenil por la U. Pierre et Marie Curie - Paris; Master en Bioética; Master en Psicobiología y Neurociencia Cognitiva; Psicoterapeuta

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