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Tratamiento farmacológico del TDAH

A mi hijo lo han diagnosticado TDAH y le han prescrito medicación (1)

Precauciones que deben tener los padres con la medicación para el TDAH

Joaquín Díaz Atienza- Presidente de JSM

PRESENTACIONES MÁS FRECUENTES

Para el TDAH existen dos tipos de fármacos: los denominados psicoestimulantes y los no psicoestimulantes. Veremos brevemente como actúa cada uno de ellos.

Los psicoestimulantes son  el metilfenidato (Concerta, Equasym, Medikinet y Rubife) y la lisdexantemanina (Elvanse). Como no psicoestimulante tenemos a la atomoxetina (Strattera). Los primeros actúan especialmente incrementando la dopamina cerebral, sustancia relacionada con la atención, la actividad y la motivación/aprendizaje. La atomoxetina, actúa especialmente sobre la noradrenalina, neurotransmisor implicado en la atención y en otras funciones emocionales.

Escribiremos varios post. En este primero, solo expondremos los psicoestimulantes.

¿Cuándo se prescribe uno u otro?

Lo primero que debemos valorar es si realmente se necesita medicación o no. El TDAH no es un trastorno homogéneo, sino que puede variar en sus síntomas y éstos en intensidad. No todos los niños son igualmente hiperactivos, inatentos o impulsivos, ni todos los TDAH presentan solo estos síntomas. Cuando hemos delimitado bien el cuadro clínico, su variedad de síntomas, su intensidad y su nivel de interferencia en el colegio, amigos y en la familia, estamos en condiciones de ver qué tipo de tratamiento implementamos: solo pedagógico, psicológico o bien pedagógico y farmacológico. Exponemos a continuación algunos supuestos, dando por hecho de que precisa tratamiento farmacológico:

  • Paciente con síntomas de inquietud psicomotora, déficit de atención e impulsividad, sin otros síntomas.

En estos casos estaría indicado el metilfenidato. La elección del Concerta (unas 10- 11 horas) o del Equasym o Medikinet (unas 7 – 8 horas), dependerá del tiempo que yo deseo que actúe el medicamento. Sin embargo, hay niños que les afecta de forma muy marcada el apetito. En estos casos no es raro que se nos recomienden dar por la mañana el Equasym o el Medikinet y después de comer a medio día, dar el Rubifén que actúa durante unas 3 – 4 horas.

  • Paciente con TDAH, aunque con predominio del déficit de atención.

Es un diagnóstico en el que se prestan bastantes a errores. Hay que tener en cuenta que las dificultades atencionales pueden estar relacionadas, no solo con el TDAH, sino también con el nivel de motivación, niveles de ansiedad, la idoneidad pedagógica, y otras dificultades del aprendizaje, procesamiento cognitivo lento, rasgos obsesivos (perfeccionismo, inseguridad …). Entre las dificultades de aprendizaje que mayor déficit de atención presentan está la dislexia y las del desarrollo psicomotor (en especial la coordinación motora), déficit de atención relacionados con el síndrome de Asperger o trastornos relacionados como en trastorno del desarrollo no verbal y otros TGD.

Es muy importante aclarar de dónde procede el déficit de atención porque, dependiendo de la presencia o no de otros síntomas, el metilfenidato puede ir bien o no.

Si es un TDAH predominantemente inatento, normalmente responden bien, aunque en algunos casos puede presentarse un síndrome de hiperconcentración, empeorando aún más las dificultades atencionales.

En los casos motivacionales, el tratamiento farmacológico no hace prácticamente nada. En los pacientes con alta obsesividad puede empeorarla produciendo una mayor lentitud en la realización de tareas, igual que en los casos con síntomas de Asperger pueden empeorar la obsesividad e incluso presentar la aparición o agravar las estereotipias y comportamientos ritualizados.

En estos caso, en absoluto se recomienda prescribir la lisdexanfentamina, ya que sus efectos secundarios son más acentuados.

  • Paciente con TDAH y trastornos de conducta (negativismo o trastorno disocial)

Cuando existen problemas de conducta, lo primero que debemos tener claro es que éstos no mejoran con la medicación, e incluso pueden empeorar. Sin embargo, hay que valorar detenidamente cada caso, ya que en algunos en donde los problemas de conducta no son muy relevantes (negativismo) pueden ir bien.

El trastorno de conducta está considerado como el principal factor de riesgo para el consumo posterior (pubertad y adolescencia) de drogas, fundamentalmente hachís y alcohol. Por tanto, los psicoestimulantes, contrariamente a lo que se suele decir, pueden ser un grave problema en la adolescencia, ya que se prestan al consumo excesivo y recreativo, así como a la venta entre los compañeros.

Por ello es muy importante evaluar muy bien los pros y contras de la prescripción de psicoestimulantes.

Finalmente, la lisdexanfentamina (una dextroanfetamina), es un psicoestimulante que debería estar (y  así lo recomienda la Agencia Nacional del Medicamento), en segunda opción.

 

NB: En el siguiente post abordaremos los efectos secundarios de los psicoestimulantes.

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ACERCA DE JOAQUIN DIAZ ATIENZA

Licenciado en Medicina y Cirugía y Doctor en Neurociencias por la U. de Granada
Psiquiatra por la U. Pierre et Marie Curie – Paris;
Psiquiatra Infanto-juvenil por la U. Pierre et Marie Curie – Paris;
Master en Bioética; Master en Psicobiología y Neurociencia Cognitiva; Psicoterapeuta

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