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2 comments

  1. Buenas tardes, en primer lugar quería saludarle, espero que se encuentre bien. Mi hija Irene García-Vaquero Pina fue paciente suya hasta hace tres años, cuando vivíamos en Almería y los primeros años de estancia en Granada. Después los desplazamientos se hicieron complicados y tuvimos que dejar de asistir a su consulta.
    Tenemos un gran recuerdo de usted y como madre soy consciente de que si no hubiera diagnosticado a mi hija de TDAH con 10 años ahora no sería la adolescente que es y no habría conseguido los logros que ha conseguido, actualmente tiene 16 años y cursa 1º de Bachillerato, es una estudiante aplicada y tiene buenas relaciones sociales.

    El motivo de mi consulta viene porque de un año a esta parte la medicación (Concerta) le está provocando ciertos trastornos que me preocupan, además de irritabilidad, ansiedad, dolor de cabeza que en mayor o menor medida le habían afectado hasta ahora, últimamente el tratamiento le provoca cambios de carácter muy bruscos, la irritabilidad se convierte en conducta violenta y se sumerge en una especie de tristeza, de pesimismo, incluso impotencia ante los estudios, que me preocupan mucho. Estos síntomas empezaron el año pasado cuando estaba tomando una dosis de 54 mg (mide 1´74 y pesa 62 kilos), por lo que este año está tomando 36 mg y parecía que se habían aminorado los síntomas, sin embargo, en los últimos meses han empeorado hasta el punto de que, como ella misma es consciente de sus efectos adversos, no quiere tomar las pastillas.
    El problema es que cuando no las toma le cuesta muchísimo concentrarse y no consigue estudiar en condiciones.
    El Bachillerato es el período más duro de la etapa escolar y no sabemos qué será peor si que deje las pastillas corriendo el riesgo de que se estrelle o que las tome a pesar de esos trastornos tan fuertes de carácter.
    Ella lo está pasando muy mal, porque es muy insegura y el fracaso en los estudios la hace sentirse frustrada y con muy baja autoestima.
    Le agradecería mucho que nos diera algún consejo. ¿Debe suspender la medicación? ¿Continuarla a pesar de estos efectos tan extraños?¿Hay otras soluciones?
    Muchas gracias
    Un saludo
    Belén Pina

    • Me alegro saber de Irene. En cuanto a la pregunta: en los adolescentes los psicoestimulantes puede ir muy mal y producir todos lo secundarismos que me dice. No consiste en bajar la dosis o en incrementarla, sino en suprimirla. Se puede aprovechar el verano para hacerlo porque, después de tanto tiempo, presentará un síndrome de abstinencia que suele durar, más o menos, una semana.
      Habrá que pensar en una alternativa farmacológica para el curso que viene.
      Me imagino que, al margen de esos episodios que me refiere, seguirá tan maravillosa como yo la recuerdo.
      Un abrazo
      Joaquín

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