El cardenal Coccopalmerio, ¿porqué no denunció?

La pedofilia, la pederastia, el clero y la Iglesia Católica.

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Cuando lo que realmente importa es destruir a la Iglesia, lo fundamental es la instrumentalización de las víctimas de la pederastia.

Se quiera reconocer o no la pederastia en la Iglesia en la mayoría de los casos es homofílica

Este post lo ha provocado la desagradable noticia de la detención, y posterior ingreso en una clínica de desintoxicación, del secretario del cardenal Coccopalmerio cuando participaba en una orgía homosexual y consumo de drogas en el Vaticano.
La pederastia, los abusos de menores del mismo sexo, de adolescentes, sacerdotes que no cumplen con el celibato, son situaciones que se dan en la Iglesia. Unos gravísimos porque se han materializado en niños inocentes que depositaban toda su confianza en un predador sexual homofílico, en un pederasta que se presentaba públicamente como representante de de Cristo.

Precisamente, el que la mayoría de los casos de pederastia  en la Iglesia (70%) se den entre sacerdotes y niños del mismo sexo ha despertado una gran polémica ya que se ha relacionado, creo que precipitadamente, pederastia y homosexualidad.

Para comprender algo más la situación debemos distinguir entre pedofilia (sentir atracción sexual por menores de edad). La pedofilia, a su vez, puede ser homofílica (por menores del mismo sexo) o heterofílica (menores del sexo contrario). Hay quién insiste machaconamente en que una cosa es la pedofilia (incluso dicen, legítima y no penalizada) y otras la pederastia (cuando se produce el abuso o agresión sexual). Si bien es cierto que no todos los pedófilos abusan de menores, igualmente es cierto que todos los pederastas son pedófilos. Por tanto, ser pedófilo es tener una parafilia necesaria para que se produzca la pederastia.

En un post anterior abordo el tema de la relación entre pedofilia/pederastia y homosexualidad, en el que intento demostrar que, hoy por hoy, no hay evidencias que la apoyen.

La relación entre homosexualidad y la pedofilia

Insisto en este tema porque la Iglesia se empeñan en establecer esta relación, apoyándose en los casos de pederastia producidos en su seno. Sin embargo, solo puede afirmarse que el 70% de los casos de abusos se ha producido por PEDERASTAS HOMOFÍLICOS. Es decir, por pederastas, y el 30% por pederastas heterofílicos. En ambos casos, por tanto, se ha producido por PEDERASTAS, que no es lo mismo que homosexuales. Sí podría interrogarse sobre el porcentaje de sacerdotes homosexuales que, a su vez, sean pederastas.

Por tanto, lo que si podemos afirmar es que la moral sexual oficial que enseña la Iglesia se encuentra bastante relajada entre muchos de los que tienen la obligación de dar ejemplo de ella.
Los católicos más progresistas la justifican por la existencia del celibato obligatorio, los más tradicionalistas como una consecuencia inevitable de Concilio Vaticano II. Sin embargo, creo que el asunto obedece a razones más profundas.  Desde los años 70  ha ido penetrando en el tejido social y, por tanto, también en la Iglesia, una nueva visión de la sexualidad. Si bien antes se potenciaba el binomio sexualidad/amor, en nuestros días lo sobresaliente es la sexualidad/genitalidad/placer, aunque confundiendo intencionadamente la palabra amor con la expresión genital de la sexualidad.

Esto ha calado profundamente a través de la instrumentalización del lenguaje: “hacer el amor”, “amor libre”, “expresión libre del amor entre parejas del mismo sexo, de sexo contrario, pedofilia, bestialismo etc.. “.

Esta nueva visión del amor como expresión de la genitalidad ha penetrado profundamente en nuestra sociedad dando lugar a una pérdida absoluta del valor del amor auténtico, responsable y de compromiso de la auténtica sexualidad. Han desaparecido las barreras morales, sociales y políticas para que cada cual exprese sus deseos como le apetezca porque cualquier expresión de la misma posee el mismo valor.

Esta filosofía, esta revolución sexual, esta estrategia globalizada para eliminar cualquier barrera sobre la expresión sexual ha calado dentro de la Iglesia porque no vivir en absoluta libertad, sin trabas morales, lo que a cada uno se le ocurra según su deseo, conduce a la incompletud de la realización del ser humano. Dicen los que defiende estas nuevas teorías, “que no hay realización humana si no hay realización espiritual y sexual”.

Desgraciadamente, no es solo que haya penetrado en la iglesia la teoría crítica, W. Reich, Marcuse etc.., sino también el agnosticismo, el materialismo, el relativismo, y la necesidad patológicamente narcisista  de medrar a las mayores cotas de poder. Mientras el papa Francisco habla de los pobres, alrededor suyo, muy cercanos a él, nos encontramos a auténticos sinvergüenzas que están produciendo un daño inmenso a su Iglesia.

Tolerancia cero, con compasión y con misericordia, pero que todos estos destructores de una iglesia bimilenaria, pasen al estado laical o a la cárcel. ¡¡A donde corresponda!! .

JOAQUIN DIAZ ATIENZA

Licenciado en Medicina y Cirugía y Doctor en Neurociencias por la U. de Granada Psiquiatra por la U. Pierre et Marie Curie - Paris; Psiquiatra Infanto-juvenil por la U. Pierre et Marie Curie - Paris; Master en Bioética; Master en Psicobiología y Neurociencia Cognitiva; Diplomado en Metodología de Investigación y Epidemiología (EASP- U. de Granada)

ACERCA DE JOAQUIN DIAZ ATIENZA

Licenciado en Medicina y Cirugía y Doctor en Neurociencias por la U. de Granada Psiquiatra por la U. Pierre et Marie Curie - Paris; Psiquiatra Infanto-juvenil por la U. Pierre et Marie Curie - Paris; Master en Bioética; Master en Psicobiología y Neurociencia Cognitiva; Diplomado en Metodología de Investigación y Epidemiología (EASP- U. de Granada)

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Un comentario

  1. Con pederastia, o sin ella, todos, ellos y ellas, sufren de psicopatía en mayor o menos grado. Esencialmente porque no sienten nada realmente por los semejantes, al final van con Dios y pelillos a la mar. Se les echan unos rezos en el velorio y quedan muy bien . Personas aisladas que no han desarrollado sentimientos de amor verdadero por los semejantes porque el amor se siente, no se habla, se aprende. Alguien sin vínculos afectivos con otras personas, que no han experimentado el amor con una pareja, ni con hijos y que para colmo de los colmos son alejados de sus familias como en todas las sectas. El sexo, el amor por los animales, desarrollan sentimientos de amor que de otra forma no se tienen. Esta gente son deficientes de amor y son los menos indicados para hablar de el. Ahora pretenden que todo el mundo se vacune porque es un acto de amor. Y creo que la historia está llena de actos de amor de esta gente. Creo que la gente es demasiado confiada con estos ” anormales “. Y a uds. psiquiatras con los conocimientos que te tienen les queda mucho trabajo que hacer para ayudar a la humanidad a defenderse de estos degenerados que siempre han representado una amenaza para ella. Hay que mojarse, hay que ayudar a los demás.

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