Carta abierta a los padres con hijos en segundo ciclo escolar de infantil

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Carta abierta a los padres con hijos en segundo ciclo escolar de infantil

El segundo ciclo de infantil,  aun no siendo determinante,  es el momento idóneo para prevenir el fracaso escolar.

Estimados padres:

Este post va dirigido a aquellos padres y madres que tenéis  hijos que comienzan el segundo ciclo de infantil, 3-5 años, y habéis observado que vuestros  hijos comienzan a presentar algunos problemas de aprendizaje en los contenidos básicos de este ciclo.

Aquí solo hablaré de aquellas situaciones en donde no han sido ya previamente diagnosticados de TEA, retraso mental, o cualquier otra patología grave del neurodesarrollo que, en sí mismas, sabemos que cursarán inevitablemente con dificultades académicas.  Solo me referiré a los que la OMS clasifica como Trastornos del Desarrollo Psicológico (F80-F83). Tabla – 1

Tabla 1 . Trastornos del desarrollo psicológico a tener en cuenta.

Antes de avanzar, ¿Qué deben saber los padres?

  1. Que existe una gran variabilidad en el desarrollo individual, siendo precisamente en estas edades en donde con más evidencia se manifiesta. Por tanto, alerta aunque no especialmente preocupados.
  2. Que algunos de problemas expuestos, especialmente respecto a la lectoescritura, no podemos hacer un diagnóstico definitivo antes de los siete años.

TRASTORNOS DEL DESARROLLO DEL HABLA Y DEL LENGUAJE.

  1. T. E. de la pronunciación.

De forma sencilla, este problema hace referencia  a las situaciones en las que nuestros hijos no pronuncian correctamente las palabras (dislalias). Esto, en principio, no es algo que deba preocuparnos. Lo habitual es que se suelan resolver progresivamente y tiendan a desparecer hacia los 4 – 5 años de edad. Si persistieran, haría falta la intervención logopédica, con el objetivo de que en primaria (6 años) hayan desaparecido, a ser posible, completamente.

Este T.E. incluye el lambdacismo (sustitución de la r por la l) y las alteraciones fonológicas (defecto en la pronunciación correcta de los sonidos).

  1. T.E. de la expresión del lenguaje.

Se ve alterada la producción de lenguaje. Esto suele manifestarse con un lenguaje oral muy pobre, especialmente, cuando se le dice que nos describa algo de forma espontánea. Suelen cometer errores gramaticales y sintácticos en las construcción de las frases.  Puede venir acompañado o no de un T.E. de la pronunciación.

También se le conoce como disfasia de tipo expresivo.

  1. Trastorno de la compresión del lenguaje.

Se caracteriza porque el niño no entiende gran parte de lo que se le dice y con una diferencia importante con los niños de su edad. Normalmente viene asociado al trastorno de la expresión lo que daría lugar a una disfasia mixta.

Cuando se presentan un trastorno de la expresión o de la comprensión o ambas  son situaciones en las que hay que implementar tratamiento logopédico cuanto antes ya que, especialmente, la compresión del lenguaje es el “alimento de la inteligencia”, del desarrollo cognitivo.

  1. Afasia adquirida o síndrome de Ladau-Kleffer.

Está relacionada con la epilepsia. Por tanto, esta eventualidad clínica no la abordo. Simplemente decir que, en mi experiencia clínica, he observado problemas de la comprensión del lenguaje en pacientes con actividades paroxísticas subclínicas (sin epilepsia)  a nivel temporal y fronto-temporales  en el electroencefalograma que han presentado una disfasia mixta.

TRASTORNOS DEL DESARROLLO DEL APRENIZAJE ESCOLAR

  1. T.E. de la lectura.

Cuando a usted le dicen “creo que su hijo/a tiene una dislexia”, estamos refiriéndonos a esta categoría. Sin embargo, es absolutamente contraproducente hablar de una posible dislexia antes de los siete años. Es, justamente por ello, que en los países con menos fracaso escolar se comienza con el aprendizaje de la lectura a esta edad. En España, como “somos más listos”, ya queremos que los alumnos comiencen primaria sabiendo leer, sin importarnos lo que confirman las neurociencias del desarrollo y los posibles desajustes que produzcamos en los alumnos que aún no hayan conseguido esta capacidad cognitiva y el deterioro que en sobre su autoestima escolar y motivación podamos producir.

En los trastornos de la lectura nos podemos encontrar con errores fonológicos (errores en la lectura de fonemas) y eidéticos (errores a la hora de distinguir determinados fonemas o letras: por ej. la d con b, la q con p, etc), en la velocidad lectora y comprensión lectora, fundamentalmente.

Aunque NO PODAMOS HACER EL DIAGNÓSTICO,  si su hijo o hija presenta alguno de estos problemas, simplemente se aconseja la observación de cómo evoluciona. Si está en cinco años y continúa con problemas relevantes, hay que realizar intervención logopédica, aunque sin “agobios”, ya que la mayoría de las veces  suelen corregirse.

  1. Trastorno de la ortografía.

En cuanto a la importancia pronóstica en esta etapa del aprendizaje, remito a lo dicho anteriormente con respecto a la lectura.

Hay que tener en cuenta que cuando existe un problema en el aprendizaje de la lectura, lo habitual es que se presente asociada a una disortografía. De hecho, en Francia a las dificultades de la lectoescritura se le suele estudiar conjuntamente con los problemas de ortografía por ello se le llama dislexia – disortografía.

Las faltas de ortografía suelen, igualmente, venir asociadas en algunos casos a la disgrafía (alteraciones en la grafía de la  escritura).

  1. Trastorno del cálculo.

Cuando evaluamos a un alumno con dificultades en lecto-escritura es imperativo evaluar igualmente su capacidad de cálculo. Por dos razones. La primera, porque se encuentran muy frecuentemente asociadas. La segunda, porque es habitual que nos encontremos con otras dificultades de la función ejecutiva, como atención y memoria de trabajo,  aspectos que contribuyen a que la capacidad de cálculo y el aprendizaje en general se vean afectadas.

  1. Trastorno mixto del desarrollo del aprendizaje escolar.

Lo define bien su nomenclatura. Hablamos de trastorno mixto cuando nos encontramos con alumnos/as que presentan asociados el trastorno de la lectura, la ortografía y el cálculo.

A pesar de ser una categoría “residual” es lo más frecuente en consulta . A estas dificultades específicas, hay que añadir que es muy habitual la presencia de una alteración de las funciones ejecutivas, incluyendo la atención y capacidad organizativa.

Por otra parte, el perfil cognitivo anterior, da lugar a que muchos profesionales indiquen como tratamiento los psicoestimulantes, algo que no tendrá efecto sobre las alteraciones específicas del aprendizaje, aunque sí puede mejorar el déficit atencional.

Antes de prescribir los psicoestimulantes deberíamos tener presente, la edad y la gravedad (beneficio/riesgo). En niñas, especialmente, la prescripción de psicoestimulantes en estos casos puede producir un síndrome de hiperconcentración que agravarían  las dificultades atencionales.

De aquí que en estas situaciones neuropsicológicas yo no recomiende los psioestimulantes antes de los seis/siete años y después de evaluar si los déficits atencionales forman parte de las dificultades del trastorno específico o de un TDAH subtipo inatento.

  1. Trastorno del desarrollo de la expresión escrita.

Igual que existe el trastorno de la expresión hablada, la OMS, describe el trastorno de la expresión escrita. Aunque, lo habitual es que venga asociada a otros problemas de aprendizajes escolar. Por ello, hay que realizar una evaluación integral a partir de los cinco años

  1. Trastorno del desarrollo psicomotor.

Es un problema del neurodesarrollo más frecuente de lo que se sospecha. Apenas si se le tiene en cuenta en el ámbito escolar. Suelen ser niños/as, especialmente niños, torpes a nivel motor. Muy malos deportistas y con dificultades en aquellas tareas que se requieran de la coordinación motora. Pueden presentar otros síntomas que hacen sospechar este trastorno: movimientos coreicos, adiadococinesias o  movimientos en espejo, presencia de signos neurológicos blandos (incluyen, lateralización auditiva, ocular y periférica no definidas) que suelen ir mejorando con el neurodesarrollo.

Pueden afectar la actividad motora fina y/o gruesa y, normalmente, viene asociado a dificultades en el aprendizaje escolar.

En algunos ambiente académicos, cuando se encuentran asociados a otros problemas del aprendizaje y atencionales, se le suele llamar D.A.M.P.: Trastorno por déficit de atención, control motor y percepción. Si viene asociado a un trastorno mixto del aprendizaje escolar, antiguamente también se le conocía con Disfunción Cerebral Mínima.

No abordaremos el T.E del desarrollo mixto, por ser una categoría escasamente evaluada y cuya validez como entidad clínica autónoma está poco contrastada.

RECOMENDACIONES PARA LOS PADRES

  1. No desesperar. Estamos hablando de una etapa del neurodesarrollo muy cambiante y sobre la que existe una gran diferencia entre los niños sin que podamos hablar de anomalías.
  2. Con la finalidad de ser didácticos, vamos a presentar varios supuestos y qué hacer ante su presencia.

Presencia de un retraso del lenguaje: Son bastantes frecuentes, en especial, las dislalias. Si persisten a partir de los 3 años y medio/cuatro, habría que comenzar logopedia. Normalmente, responden muy bien al tratamiento y no hay porqué preocuparse.

Si existe una alteración de la expresión y/o de la compresión del lenguaje, la situación es más preocupante y se debería comenzar con logopedia a los tres años. La intervención debe ir enfocada a mejorar la compresión del lenguaje, ya que es fundamental para el desarrollo cognitivo y social del niño. Debemos realizar un seguimiento muy estrecho y mejorar la comprensión todo lo posible antes de primaria. De iniciarse primaria y el problema continúa, la logopedia debería mantenerse el tiempo necesario.

Si su hijo/a presenta una disfasia (expresión/compresión o mixta) hay que realizar unos Potenciales Evocados Auditivos de Tronco y un EEG.

– Presencia de un retraso del lenguaje y del desarrollo motor. En estos casos no se debe esperar. Hay pediatras, psiquiatras infantiles, psicólogos y profesores que minimizan la importancia de esta circunstancia y recomiendan esperar, “Aún son muy pequeños”, dicen.  En mi opinión, cuando coinciden un retraso del lenguaje asociado a un retraso del desarrollo motor, siempre hay que intervenir cuanto antes.

Dificultades con la lectura y la escritura. A pesar de que son dificultades que preocupan a los profesores y angustian a los padres, en infantil la actitud más prudente es esperar, que no quiere decir que no estemos atentos a la evolución. Hasta los siete años no podemos hablar de dislexia como diagnóstico clínico. Si el niño ha cumplido los cinco años y manifiestas dificultades marcadamente significativas con respecto a los iguales, podría ir interviniéndose logopédicamente para mejorar la evolución y, especialmente, para que la autoestima escolar del niño no se vea afectada. Insisto en que lo importante a esta edad es prevenir y ayudar al niño y no el diagnóstico.

– Habitualmente, el Trastorno Mixto del Desarrollo del Aprendizaje escolar suele intuirse durante el segundo ciclo de infantil. Son niños con evidentes dificultades en bastantes áreas del aprendizaje y, por tanto, debemos comenzar con la ayuda psicopedagógica desde los cuatro años. Se recomienda abordar aquellas áreas deficitarias que sean más relevantes para el aprendizaje posterior.

 

AHORA, LLEGA EL TIEMPO DE LAS PREGUNTAS QUE PUEDEN REALIZARLAS A TRAVÉS DE LOS MENSAJES. MÁS BAJO TIENEN EL FORMULARIO PARA HACERLAS.

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ACERCA DE JOAQUIN DIAZ ATIENZA

Licenciado en Medicina y Cirugía y Doctor en Neurociencias por la U. de Granada Psiquiatra por la U. Pierre et Marie Curie - Paris; Psiquiatra Infanto-juvenil por la U. Pierre et Marie Curie - Paris; Master en Bioética; Master en Psicobiología y Neurociencia Cognitiva; Psicoterapeuta

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