La Ley de Libertad Sexual y la igualdad de género

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El alma queer de la Ley de Libertad Sexual

La Ley de Libertad Sexual y la igualdad de género

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“Sola y borracha, quiero llegar a mi casa”. El nuevo paradigma de la reivindicación feminista queer

La izquierda en España nunca enarboló el estandarte del feminismo real. De hecho, durante la 2ª Republica se opuso al voto de las mujeres por considerarlas poco preparadas intelectualmente, socialmente inmaduras y políticamente incompetentes. Habría que esperar hasta el final de la dictadura, para que un grupo de mujeres de izquierdas constituyeran un movimiento feminista en España que, posteriormente, se transformaría en el Partido Feminista. Su lideresa indiscutible fue, la hoy defenestrada de Izquierda Unida, Lidia Falcón. Su campo de influencia estaba bastante limitado al mundo universitario. Era y es un feminismo reivindicativo que lucha por la igualdad real entre hombres y mujeres y por la superación de conductas de clara naturaleza machistas.

[pullquote]ahora asistimos a la lucha por la desaparición de lo masculino y lo femenino, integrando a hombres y mujeres en una perspectiva sexual y de género únicas que denominan queer.[/pullquote]Sin embargo, hoy asistimos al Feminismo de Confrontación. No son pocos los que se sienten perplejos, confundidos, ante unos planteamientos reivindicativos que se han desgajado del tronco común del que salían todos  los movimientos feministas clásicos. Un “feminismo” que no solo ha perdido su objeto, sino que, del mismo modo, ha transmutado sus fines. Ha cambiado el significado de las palabras manteniendo el mismo significante. Se ha producido una ruptura con la historia del feminismo al que utilizan en su propio interés y en el que no creen. Son dos identidades narrativas diferentes porque ambos feminismos presentan una historia diferente. Ya no es la lucha por la igualdad entre hombres y mujeres; ahora asistimos a la lucha por la desaparición de lo masculino y lo femenino, integrando a hombres y mujeres en una perspectiva sexual y de género únicas que denominan queer.

El feminismo actual no es feminismo

El feminismo reivindicativo entra en cuidados intensivos cuando la mujer rompe con su mismidad. La lucha por la igualdad de derechos y deberes, se convierte en el sofisma que predica a los cuatro vientos “que las mujeres son hombres como los demás”, relegado a los genes al más absoluto ostracismo, al más profundo de los silencios por razones políticas.

Esta ruptura identitaria del feminismo ha sido el terreno propicio para que germine y se desarrolle la perspectiva e ideología de género al precio de perder su propia esencia y la identidad narrativa que lo mantenía vivo. El  feminismo reivindicativo no soportó los cuidados paliativos de su exiguos defensores y ha terminado suicidándose voluntariamente.

¿Por qué el “feminismo” actual de la izquierda no es feminismo?.

La respuesta es más fácil de lo que pudiera pensarse. Depende si respondemos desde las ciencias de la naturaleza o desde la filosofía política. Desde la ciencia no pueden admitirse los postulados en los que se fundamenta, ya que están en contra de toda evidencia científica:

  • El sexo biológico carece de valor en la expresión del género. El cromosoma Y, las diferencias hormonales, ¿son un lujo de la naturaleza?; ¿su rol en la plasticidad cerebral y la génesis cerebral diferencial es nulo?. Podríamos hacernos cientos de preguntas.
  • Por tanto, el sexo es una construcción social que se expresaría en una amplísima variedad de géneros que pueden variar a lo largo de la vida en función del deseo.
  • De hecho, postulan que al nacimiento la sexualidad es indifirenciada. De aquí que se recomiende educar a los niños en la perspectiva de género. Es decir,  hacerles participes de la buena nueva de que pueden elegir con absoluta libertad el género, al margen de la dotación sexual biológica. Nada les impide ser mujer, hombre, asexual… incluso cambiar a lo largo del tiempo en base a su deseo.
  • Sin embargo, lo más rupturista y acientífico es ese constructo irracional que denominan visión queer. Adiós a lo masculino, a lo femenino, al hombre a la mujer. Estas categorías son subproductos artificiales de la cultura heteropatriarcal que solo han servido para esclavizar a la mujer. Es la masculinidad tóxica, el hombre de la cultura de la violación, contra la que hay que luchar hasta que desaparezca. Pero, igualmente, hay que luchar contra la feminidad porque no deja ser algo artificioso al servicio de hombre. Hay que deconstruir la heterosexualidad masculina y femenina y transformar al mundo “en un gran gineceo regentado por la “Big Mother”. Alto a los cisgeneros, dejad sitio a los no-binarios, al género fluido que debe desvincularse de los estereotipos del universo heterocentrado” ( Alain de Benoist).

La Ley de Libertad Sexual de la Ministra Irene Montero y su gabinete queer

  • La ley no persigue el delito sexual contra las mujeres porque, si así fuera, se hubiera establecido una jerarquización de delitos con penas proporcionadas y con definiciones bien establecidas que faciliten su aplicación por los jueces, algo que no ha sucedido.
  • Con la medida que penaliza el “acoso callejero”, bajo la apariencia de defender a la mujer, lo que realmente se intenta es feminizar al hombre. Mantener la cultura del “hétero bajo sospecha”, siempre dispuesto a la violación, “a la agresión sexual”. Nos ha hecho a todos los hombres sospechosos. 
  • Prueba de lo anterior es que, en una cultura de género, también debería contemplarse el acoso entre sujetos de mismo sexo y orientación, o de una mujer lesbiana hacia otra “cisgénero”, o de un hombre homosexual hacia otro “cisgénero”. Las combinaciones que podrían construirse podrían llegar al absurdo. Pero como lo que interesa, en el fondo,  es mantener al hombre como un violador potencial genéticamente predispuesto, solo se señala al hombre “cisgénero”, categoría a la que hay que diluir como un azucarillo.
  • De hecho, el mismo Ministerio de Igualdad escribe en un “tuit” que el “objetivo de la ley es que social, jurídica y legislativamente se considere a la violencia sexual una forma de violencia machista”. ¿Y la violencia entre sujetos del mismo sexo?.
  • En El País, Mariola Lourido escribe en relación a la penalización y tipificación de los delitos en la nueva ley: “Sorprende el Ministerio de Igualdad al proponer rebajar la pena de cárcel a los violadores y agresores sexuales. Para el delito de violación, plantea de cuatro a diez años de prisión, cuando en la actualidad es de seis a doce. Y baja de uno a cuatro para el agresor que atente contra la libertad sexual de otra persona sin su consentimiento. El abuso desaparece. La agresión grupal no será delito específico, sino agravante y nuevos agravantes serán las violaciones dentro de la pareja o expareja o cuando se anule la voluntad de la víctima con drogas. El anteproyecto plantea que los juzgados de violencia de género asuman también la violencia sexual con formación obligatoria para todos los operadores. La norma del ‘solo sí es sí’ copia de la ley de violencia de género toda la parte de prevención y asistencial, desde crear centros para la atención inmediata hasta que se pueda acreditar la condición de víctima con un certificado social o médico para recibir ayudas sin necesidad de denuncia”.
  • El famoso “solo sí es sí”, puede ser un coladero para las denuncias instrumentales, ya que al pedir que se gestionen este tipo de denuncias con medidas ya contempladas en la violencia de género, se puede dar el caso de percibir ayudas sin que se haya comprobado que realmente fue una relación no consentida.

En definitiva, esta ley no es racional, no es equilibrada, no responde a las necesidades de las mujeres víctimas de la violencia machista. Solo pretende criminalizar al hombre, dando del mismo la imagen de un potencial violador al que es necesario atar en corto.

Espero que durante su tramitación en el Congreso se le introduzcan algunos elementos de racionalidad de los que en estos momentos carece.

ACERCA DE JOAQUIN DIAZ ATIENZA

QUINO
Licenciado en Medicina y Cirugía y Doctor en Neurociencias por la U. de Granada Psiquiatra por la U. Pierre et Marie Curie - Paris; Psiquiatra Infanto-juvenil por la U. Pierre et Marie Curie - Paris; Master en Bioética; Master en Psicobiología y Neurociencia Cognitiva; Diplomado en Metodología de Investigación y Epidemiología (EASP- U. de Granada)

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