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Los argumentos del movimiento anti-vacunas. Sus mitos y realidades

Los argumentos del movimiento anti-vacunas. Sus mitos y realidades

Los movimientos anti-vacunas nacen en Inglaterra en 1853 con la fundación de la “The Anti-Vaccination League” y en 1867 con la The Anti-Compulsory Vaccination Leagues, como reacción a la vacuna contra la viruela.

La The Anti-Vaccination League fue el resultado de la unión de otros movimientos anti vacunas más pequeños. Se ha mantenido activa hasta 1969. Aunque se trata de un movimiento anti-vacuna en general, su objetivo inicial fue impedir la vacunación contra la viruela regulada por la Ley de Vacunación de 1853. Presentaron alegaciones en el Parlamento contra la vacunación obligatoria, sosteniendo su demanda con documentos que incluían casos de numerosas muertes y secundarismos  graves, malformaciones, síndromes neurológicos y retraso mental, especialmente en niños, incluso se llegó a presentar algún caso de sífilis producida por la vacuna. Por supuesto, la inmensa mayoría de la casuística presentada no tenía relación con la vacuna.

Sus demandas produjeron un gran eco mediático y aceptación entre la población. Editaron numerosas publicaciones, siendo las más importante la  Human Nature, que dejó de editarse en 1972.

La The Anti-Compulsory Vaccination League, fundada con los mismos objetivos, difundió numerosos libelos anti-vacuna y se impartieron conferencias a través de todo el país. Su máxima autoridad fue el profesor emérito de filosofía moral F.W. Newman, hermano pequeño del cardenal J.H. Newman .

Finalmente, consiguieron modificar la Ley de 1853, creando la figura del “opositor consciente” que quedaba exento de la obligatoriedad y, por tanto, de la sanciones que imponái la mencionada ley.

En 1880 surgen los primeros movimientos en EEUU, fundándose en 1879 la Sociedad Anti-vacunación de Estados Unidos. Le siguieron la Liga Contra la Vacunación obligatoria de Nueva Inglaterra en 1882 y la Liga Anti-vacunación de la Ciudad de Nueva York en 1885,   llegando a conseguir la derogación de la obligatoriedad de la vacunación en las leyes  de algunos estados.

Finalmente, ante el brote de viruela en Massachusetts en 1902, origen de una gran mortalidad, se promulgó una ley de vacunación obligatoria que, ante la negación de algunos ciudadanos a cumplirla, fue la Corte Suprema quien falló finalmente a favor de la obligatoriedad en 1905.

El movimiento anti-vacuna se extendió por algunos países europeos, especialmente Francia y Alemania en donde un grupo de médicos, en 1890, firmaron un documento mediante el cual rechazaban la vacuna contra la viruela. 

El movimiento anti-vacuna continúa vivo

  • En 1970 se pone en marcha el programa de vacunación contra la difteria, el tétanos y la tos ferina (DTP). Desde sus inicios se difundieron entre la población sospechas de su inseguridad. La gota que colmó el vaso fue la publicación por parte del Hospital para Niños Enfermos Great Ormond Street en Londres en la que se declaraba que 36 niños habían sufrido serios problemas neurológicos como consecuencia de la vacuna. A raíz de esta comunicación del hospital, se iniciaron múltiples debates en los medios de comunicación, creándose la Association of Parents of Vaccine Damaged Children ( APVDC). La presión social da lugar a una disminución en la tasa de vacunación con el incremento de riesgo en la población. De hecho,  se produjeran tres epidemias con una alta mortalidad que dio lugar a que la  Joint Commission on Vaccination and Immunization reuniera a un Comité de Expertos independientes para valorar el grado de seguridad de la DTP. A pesar de que su informe concluye que la vacunación es segura, la desconfianza en la sociedad y en algunos profesionales de pediatría continúa. Hasta tal punto adquiere importancia el debate que la National Childhood Encephalopathy Study (NCES) realiza una investigación nacional en niños afectados por enfermedades neurológicas llegando a la conclusión de que el riesgo de afección neurológica era extremadamente bajo por lo que se reinició el programa de vacunación.

En EEUU también surgieron movimientos contra la vacuna DTP, aunque adquirieron menor importancia que en el Reino Unido debido a que la Academia de Pediatría y los Centros de Control y la Prevención de Enfermedades de EE.UU fueron mucho más contundentes en su posición a favor de la vacunación, posición que amortiguó la fuerza del movimiento anti-vacuna DTP.

  • 25 años después, y nuevamente en el Reino Unido, surge un movimiento contra la vacunación con la “triple”: sarampión, las paperas y la rubéola (MMR). Todo comienza con la afirmación del médico Andrew Wakefield en 1998  de que la triple es una vacuna insegura, así como su relación con la presentación de casos de autismo. Su investigación fue publicada en la prestigiosa revista The Lancet, difundiéndose a nivel internacional. De hecho, yo mismo fui afectado en mi actividad como psiquiatra infantil ante los pacientes con autismo. Hay que tener en cuenta que en la mayoría de los casos la edad de presentación de los primeros síntomas coinciden con  el calendario de vacunación.

 En 2004, el Comité Editorial reconoce que no debió publicar el artículo debido a algunos fallos metodológicos, aunque  no fue hasta 2010 que reconoció que la investigación era un fraude científico. El médico Andrew Wakefield fue expulsado finalmente del registro del Colegio de Médicos del Reino Unido.

Autismo y timerosal

Una de las causas que produciría el autismo sería la utilización del timerosal (un órganomercurio) como excipiente de algunas vacunas. Numerosas investigaciones han puesto en evidencia la falsedad de esta tesis. La última comunicación del  Comité de Investigación sobre la Seguridad de las Vacunas del Instituto de Medicina de EEUU afirma que está  “ a favor del rechazo de que exista una relación causal entre las vacunas que contienen timerosal y el autismo”. La postura actual de los fabricantes, a pesar de la evidencia en contra, ha sido la retirada del timerosal.  

El peso que adquirió en amplios sectores de la comunidad científica la publicación aparecida en The Lancet , a pesar de que en 2004 reconoció que no debería haber sido publicada, es el hecho de que 2005 fui invitado por la Facultad de Medicina de la Universidad Ateneo de Monterey (Méjico) a impartir una conferencia sobre la relación entre vacunas y autismo. La mayoría del equipo mantenía la sospecha de que existía relación causa/efecto. Como descargo de su postura, insistir que el equipo de publicaciones de The Lancet no reconoce públicamente el fraude de la publicación mencionada hasta el 2010, así como que en gran parte del colectivo médico existía inseguridad al respecto. Aún hoy día, son muchas las familias que temen vacunar a su hijos y que utilizan tratamientos dietéticos sustentados en teorías no contrastadas científicamente.

 ¿Hasta dónde están fundadas las sospechas?

Los principales argumentos contra las vacunas suelen relacionarse con su seguridad y su eficacia. Se argumenta que algunas de ellas puedan infectar en vez de proteger, que los efectos secundarios puedan ser más graves que los producidos por la propia infección, que a las vacunas se le puedan añadir otras sustancias con fines distintos a la protección e, incluso, que puedan introducirse elementos creados por la nanotecnología con la finalidad de realizar controles en la población.

Existen antecedentes de mala praxis por parte de la industria farmacéutica que terminaron en los tribunales y sentencias desfavorables. Pero tal vez la que mayor impacto causó fue la implicación de la OMS en uno de los múltiples fraudes detectados. El más impactante se refiere al fraude que se realizó durante un Programa de Vacunación contra el Tétanos en Kenia (213 y 2015), consistente en introducir en algunos lotes de la vacuna antitetánica la subunidad beta de la hormona gonadotrofina coriónica humana (hCG), asociada al toxoide tetánico, con la finalidad de esterilizar a determinados grupos poblacionales.

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